Carta sobre Estado Laico

Estimados Compañeros y Compañeras Asambleístas

El Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil se planteó discutir y desarrollar una propuesta sobre el contenido de la Constitución desde la mirada de los y las jóvenes del país. Luego de un año de trabajo entre más de 100 organizaciones de la Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, hemos logrado desarrollar un documento denominado “Mandato Juvenil” que recoge nuestros planteamientos sobre el país que soñamos. Este, ha sido un proceso de construcción que ha llevado más de un año y que ya fue entregado al presidente de la Asamblea Constituyente, Ec. Alberto Acosta y a varias de las Mesas Constituyentes.

Nuestra propuesta se fundamenta en algunos principios básicos que consideramos deben ser los que enmarquen el Estado Ecuatoriano. Entre las principales está el carácter Laico del Estado, proponemos que la Laicidad sea transversalizada en todo el aparato público y en las decisiones estatales. La consecución del Estado Laico obedece a una lucha histórica, que, en nuestro país, tuvo lugar en la Constitución de 1906, durante la revolución Alfarista.

Esta visión nos posibilita enriquecernos con las distintas filosofías de vida, lo que supone mirarnos horizontalmente apuntalando una convivencia pacífica reconociendo las diferencias y la igualdad como Sujetos de Derechos.

Los y las jóvenes demandamos un Estado Laico que no avale, ni legitime a ninguna iglesia. Que garantice la libertad de conciencia y religión, así como de expresión de las diversas creencias, cultos, filosofías de vida y cosmovisiones desde el respeto y la convivencia intercultural, tomando en cuenta el carácter plurinacional de la sociedad ecuatoriana.  Por tanto, el marco legal nacional e internacional de Derechos Humanos debe ser el rector de las decisiones estatales. El Estado no puede tener religión, garantiza las condiciones para que la diversidad de creencias y cultos se manifieste sin discriminación alguna, pero sus decisiones no pueden estar parcializadas a determinada iglesia.

La enseñanza de valores, ética y formas de vida,  no es patrimonio exclusivo de las religiones, cualquiera que esta sea, sino que la humanidad como tal, por su comprensión de sí misma y del mundo que le rodea, ha ido elaborando principios, valores éticos y normas de convivencia entre las personas y el mundo, que no necesariamente hacen referencia a concepciones de una religión en particular.

La Democracia Participativa, la Ciudadanía Política es una apuesta que el actual proceso constitucional debe fortalecer.  El Ecuador no puede dejar su carácter de Estado Laico, esto supondría un retroceso en materia de Derechos Humanos.

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